7/7/09

¿VERANO vs Dios?

Creo que en último día descubriremos que muchas vidas heroicas y santas fueron sencillamente una trabazón de generosos y repetidos comienzos
Padre Faber

Una conocida televisión musical española decía que en este verano tenías que rendirte ante la tentación. Que te dejases seducir, sin oponer resistencia. Que no fueses ingenuo, el verano es tiempo de pecado.

Bajo esta manera un tanto simplista de vender su programación veraniega se encierra una idea demasiado difundida: el verano es tiempo de descontrol, de “desfase”, de olvidar las luchas que llevas haciendo el resto del año. Vamos que los 9 meses de esfuerzo por crecer en virtudes hay que tirarlos por el retrete en sólo 3 meses. En definitiva, el verano es el mítico tiempo sin Dios.

Hoy quisiera lanzarte algo revolucionario, quisiera darle un giro a ese marketing viral que proviene desde el príncipe de la mentira (alias demonio). El Maligno quiere inculcarte esa idea para ocultarte una gran verdad: EL VERANO ES UN TIEMPO ESPECIAL DE GRACIA, de mucha ayuda de Dios. El demonio quiere ocultarte que VERANO Y CRISTO SON LA SUMA PERFECTA. No son incompatibles.

Refrescarme en la piscina – visita al parque de atracciones con los colegas – hacerme la cama – noches de estrenos en el cine más cercano – sonreír un poco más – ser la alegría de mi casa – ofrecer lo que me cueste a Dios - tardes de tapas y terrazas – llegar puntual a los sitios – ¡anda si quería leerme estos libros y ahora tengo tiempo! – llamar a esa gente que he tenido más descuidada – cuidar mis ratos de oración – voy a quemar la guitarra a punteos - llevar a mi pareja de compras – pensar menos en mí – pasar la aspiradora por casa - escribir postales – irme de campamento – aprender a hacer el pino – visitar más a mis abuelos – confesarme más a menudo – ponerme morenit@ - toca ponerse en forma – dar siempre las gracias – heladito, heladito – aprender algunos pasos del difunto Rey del Pop - pedazo de libro que me ha aconsejado el cura – ¡mamá, hoy friego yo los platos! – excursión a la sierra – ver en los demás a Cristo – mejorar mi tiro a puerta – deja, deja. Yo paseo al perro - probar la comida griega – conságrame a la Virgen María cada día – levantarme cuando suena el despertador – voluntariado con ancianos – irme de retiro espiritual – desengrasar la bicicleta – apagar más la tele – bendecir la comida - no engañarme por el “me apetece, no me apetece”- pedir perdón a quien ofenda – ser más detallista – mirar las estrellas por las noches – conocer más el Evangelio – no meterme en la boca del lobo – no hablar mal de los demás – apoyar las reuniones familiares – levantarme siempre que caiga - ponerme en serio con idioma nuevo – vivir mejor la misa del domingo – profundizar más en este aspecto que me mola de mis estudios – ser toda una estrella en el Sing Start – cortar la drogodependencia tuenti – rezar la liturgia de las horas – dar una paliza a mi padre en el ajedrez – escribir algún poema – ser sincero con todos – hablar a los demás de Dios – conocer mis puntos débiles – subsanar mis lagunas en formación cristiana y humana… esta lista puede ser tan larga como tú quieras porque el verano es largo. Y en presencia Dios da para mucho más de lo que te imaginas.

Tú decides. No la semana que viene, no mañana. Hoy, ahora. Decide el verano que quieres. ¿Quieres que llegue septiembre y estar hecho unos zorros?, ¿o quieres acabar el verano siendo mejor que cuando lo empezaste? No dejes que te engañe el de cuernos, este verano es el tuyo. La ayuda de Jesús no te falta, sólo quítate la cera de la oreja. Estate atento a lo que Dios te pide y fliparás. Como dijo el Padre Faber, “creo que en último día descubriremos que muchas vidas heroicas y santas fueron sencillamente una trabazón de generosos y repetidos comienzos”.


28/6/09

La gran Gymkana

Como director de esta empresa, os digo que el circular de hoy es muy especial para mí. No lo han redactado ninguno de los que escribimos habitualmente. No. Esta vez es uno de vosotros, los que recibís los emails de GRUPOCIRCULAR, el que os quiere contar algo. Sólo quisiera pedir oraciones por esta persona y que este circular os marque para el verano que se aproxima. Un fuerte abrazo.
Óscar de la Fuente
Director de grupocircular


Benicassim, 23 de junio 09

Me llamo Belén Lázaro, tengo 24 años, soy médico desde hace 10 días y voy a entrar en las Misioneras de la Caridad dentro 3 días (¡qué fuerte, aún no me lo creo!) [nota de grupocircular: es decir, el pasado viernes 26] Cuando me preguntan en qué momento vi que Dios me llamaba (porque por supuesto que todo esto es cosa de Dios) me da vergüenza responder… porque me parece que hace muchísimo y que he tardado tanto en responder… Pero creo que Dios me conoce mejor que yo misma y por tanto “contaba con eso”.

Ante todo, tengo que decir que ESTOY FELIZ. Eso es lo que resume todo, y lo más importante, porque el Señor nos quiere felices ya aquí en la Tierra. Y sé que esto no es nada con lo que me espera (y lo mismo a vosotros). Así que no hay que tener miedo.

Pero precisamente el miedo y el agobio es lo que yo sentí durante años. Ya estaba estudiando medicina cuando por primera vez sentí que Dios me llamaba. Recuerdo que era domingo y estaba en misa con mis padres. Y en la homilía, me puse a rezar, y entonces noté como que el Señor me quería para sí. No sé cómo se sabe, pero se sabe. Y eso que yo, con el agobio que me entró al cabo de unas semanas, pensé incluso que me lo había imaginado. Y me llegué a convencer de ello. Así que salí con un chico e hice mi vida. Pero después el Señor volvió a hacerme ver sus planes. Y yo seguía con mucho miedo y mucha pena. Sobre todo me costaba no poder casarme ni tener una familia, y también alejarme de mi casa, de mis padres, mis hermanos, mis amigos… Ahora lo de casarme me da igual. Sí que me cuesta alejarme de “mi gente”, pero sé que voy a ser más feliz (aunque no me lo puedo imaginar… ¿más?) y también tengo muy claro que es lo que tengo que hacer y que de esta forma es como, a partir de ahora, ayudaré a mis padres y hermanos, a mis amigos…

Bueno, pero ¿cómo llegué a cambiar el agobio por la alegría y el miedo por los deseos de entregarme? En realidad fue el Señor que me cambió el corazón. Yo sólo le dejé hacerlo, y ni siquiera era consciente de lo que estaba dejando hacer.

Fue más adelante, ya en quinto de medicina. Me di cuenta de que lo único que podría hacer como respuesta si es que realmente el Señor me estaba llamando, era ir unos días con las monjas y verlo. Fui en adviento, justo antes de Nochebuena, y fue el primer momento en el que por fin tuve PAZ. Y me di cuenta de que tenía que fiarme de Dios, pues Él no me iba a pedir algo que yo no fuera a ser capaz de dar. Porque Él llama y da las fuerzas para responder a esa llamada. Y eso fue lo que yo vi en esos días que pasé en esa casa. A esas monjas las había conocido tres años antes, en Tánger, a donde fui de voluntaria. Y continué en contacto con ellas en Madrid, en la casa de enfermos de Sida. No era lo que más me atraía (me refiero a esta Congregación en concreto), pero ahora me doy cuenta de que los planes de Dios son inescrutables. Es una pasada. Si yo ahora mismo viera lo que me tiene preparado para mi vida, me moriría de tanta emoción junta. Por eso un día me moriré e iré al cielo; cuando ya no pueda soportar tener tan cerca a Dios en esta vida, iré a la Otra para poder disfrutarlo en plenitud. Y así será para todos, creo yo.

Bueno, en resumen, y para que los que aún no han entendido entiendan algo, os diré una cosa que me contó una amiga, y que yo veo plasmada en mi vida: Dios tiene preparada para vosotros una sorpresa enorme: la mejor que podamos desear. Y nosotros, pobres infelices, no podemos ni imaginarla. Es como si hubiese preparado una gran Gymkana, que sabe que nos va encantar, porque tiene las pruebas que a uno le encantan (cada cual las suyas). Pero nosotros podemos decirle a Dios “NO” y preferir jugar al parchís, como unos niños tontos y caprichosos. Pues Dios es taaan bueno que acepta desechar la gymkana (incluso tirarla a la basura) y jugar al parchís, con tal de que estemos contentos. Pero Él sabe que estaríamos más contentos con la gymkana. Mucho más. Pero ante todo nos ha hecho libres. Y nuestra libertad es lo que a Dios más le gusta de nosotros.

No sé si ha quedado muy claro, pero yo animo a todos a confiar en Él, y a preguntarle qué es lo que quiere de ti. Él te lo hará ver, no lo dudes. Y piensa siempre que, cuando le respondas sí libremente, serás la persona más feliz del mundo.

Yo me voy contenta y pensando que LO MEJOR ESTÁ POR VENIR. Rezaré por CIRCULAR, para que siga ayudando tanto a gente como yo, y Dios bendiga sus “productores” y lectores como Él suele hacerlo. Mucho ánimo a todos, y a no tener miedo. ¡Confiad siempre en Él y en la Virgen!

Belén Lázaro


Desde grupocircular sólo nos queda subrayar ese LO MEJOR ESTÁ POR VENIR. Os animamos, como Belén, a que no tengáis miedo. A que no os dejéis engañar por el Maligno pensando que hoy Dios ya no llama, es mentira. Cristo os llama a cada uno, todos tenéis una gymkana especialmente diseñada para cada uno. Ser valientes, pedírselo a Santa María. No os conforméis con jugar al parchís.

Picha aquí para leer más sobre Belén:
“Voy a ser Misionera de la Caridad, porque el Señor me llama”

Gracias Belén por todo. Rezamos por ti.
GRUPOCIRCULAR

13/6/09

Todo es comunicación

Comunicación, comunicación… la clave está en la comunicación. Los amigos funcionan si hay comunicación, los matrimonios funcionan con comunicación, lo mismo pasa con las parejas y las familias. Con Dios no se hace excepción; o tienes comunicación con él tratándole habitualmente, o apaga y vámonos.

Dicen por ahí los de la FIFA que Cristiano Ronaldo es el mejor jugador del mundo. Tiene potencia, velocidad, regate, técnica, ambición…y sin embargo esta temporada no se puede decir que haya estado nada fino. Su rendimiento ha disminuido, ha metido menos goles y su aportación al equipo ha sido mucho más discreta. ¿Cómo es posible si es el megacrak? Porque ha tenido una mala comunicación con su entrenador.

En nuestra vida, a veces nos sucede lo mismo. Nos podemos creer buenísimos, estrellas. Nos podemos colgar medallitas con nuestros grandes éxitos. Nos podemos creer imparables, invencibles, autosuficientes. Creemos no necesitar a nadie, saberlo todo.

Quizás pienses que eso es un poco exagerado. Que a ti no te ocurre: “tampoco soy tan flipao”. Piénsalo dos veces. Cuántas veces hemos desechado consejos de los demás, despreciado ayuda de otros. Cuántas veces hemos sonreído disimuladamente cuando le pasa algo malo a alguien mientras nos decimos “jamás cometería ese error”, “hay que ser torpe”, “menos mal que mi vida es mejor y todo marcha bien”. Cuando la vida nos sonríe, cuando todo va bien, nuestro ego crece y nos acabamos creyendo que somos los “reyes del mambo”.

Y al primero que abandonamos es a Dios. “Total, para qué voy a perder mi tiempo preciado en algo que, realmente, no necesito”. “Siempre puedo rezar luego, cuando lo necesite”. Acudimos y pedimos ayuda a los demás y a Dios cuando vemos la realidad de nuestra debilidad. Ay amigo, entonces somos los más devotos.

Esta actitud lleva directamente al fracaso. Al bloqueo personal, a la infelicidad. No crecemos como personas. Cristiano pasa de ser el mejor del mundo a ser cuestionado en el vestuario. Y es que sólo el entrenador sabe cómo puede funcionar mejor en el campo, cómo puede dar lo mejor de sí, brillando él y su equipo. De lo contrario, por muy bueno que sea, se dispersa. Entre nosotros y Dios pasa lo mismo. Por mucho que nos creamos Rambo, la realidad es que sin Él damos poco fruto, no alcanzamos la plenitud de nuestra vida y naufragamos. Sin su consejo, luz y gracia, pronto nos chocamos con nuestra flaqueza, insuperable para nosotros.

Y la clave es la comunicación. Si Ronaldo discute con el míster, si la relación entre ellos es fría y distante, el laureado jugador decrece. Si nosotros no hablamos con Dios, si no tenemos una relación de amor con Él, nos pasa igual. Le necesitamos. Él fue quien nos pensó para el equipo. Él sabe cómo podemos alcanzar nuestra victoria y la de los demás. Sólo Él. Él te creó.

Tratarle, amarle, ser su amigo, sentirle como Padre. ¿Cómo? No estando con Él sólo cuando nos apetezca, cuando le necesitemos especialmente… sino siempre, pase lo que pase. A través de la oración, de los sacramentos. Todos los días ofrecerle tu día, contarle, escucharle…tenerle presente. Poner tu vida en Sus manos. Confiar en su consejo. Pedirle ayuda.

Y ahora, en medio de exámenes, ¡también! Justo en momentos importantes es cuando más necesitas no dejar de recibir su fuerza, su aliento, su gracia, su paz. Organízate el día. Encuentra unos minutos para Él. Ofrécele tu estudio por los demás. Agárrate a Su mano poderosa y no la sueltes, ¡vamos!



6/6/09

Clases particulares

Tres pliegues en una sola tela, pero no hay más que una tela. Tres falanges en un dedo,pero no hay más que un dedo. Tres hojas en un trébol,pero no hay más que un trébol.Escarcha, nieve, hielo..., los tres son agua.Tres personas en Dios son asimismo un solo Dios.

Oración popular irlandesa

Imagínate que los primeros días de colegio, en el primer curso, con tus seis años, el profesor te hubiese dicho todo lo que tenías que aprender en tu vida de estudiante: conocer toda la historia del país y mundial, logaritmos, ecuaciones, música, traducción de latín, ríos, leyes físicas, tablas de valencias y reacciones químicas, raíces cuadradas, redacción... El efecto en los pobres niños podría ser:

a) en los responsables y cumplidores, agobio y sensación de impotencia, de no poder y de desanimo;

b) y en el resto, el resultado sería el de no entender y pasar: 'eso no es lo mío, y no me importa; ¡el profesor está loco!, vamos a divertirnos y no le hagamos demasiado caso'.

Sin embargo, todo ese "imposible" de aprender tantas cosas resulta llevadero y extraordinariamente fácil: no tienes más que ir atendiendo, escuchando y dejándote llevar por lo que te explican los profesores día a día. Se empieza haciendo barrotes, luego letras, después palabras... se aprende a leer y a escribir; sumas, restas, fracciones, ecuaciones...; una lección de historia, este problema de física, la segunda declinación de latín, traducir esta frase al inglés ... y con muchos pequeños esfuerzos bien dirigidos por el profesor, uno acaba sabiendo todo.

Con frecuencia nos ocurre lo mismo a los cristianos: nos proponen desde el principio ser santos y ser como Jesucristo -nuestro Modelo-, otros Cristos; nos cuentan impresionantes historias y anécdotas de santos y mártires. Y pienso que el efecto es el mismo que en los niños de antes:

a) agobio y sensación de impotencia de no poder y desánimo, en los que quieren;

b) y en el resto, la reacción es no entender y pasar: ¡esto no es lo mío y no me importa!

¿Te encuentras en uno de estos grupos?¿En cuál?

Planteárselo así es un error. Entiéndelo bien. Mi alma, tu alma, es un aula en la que tú eres el único alumno. Y tienes un profesor particular; el Espíritu Santo, que te va explicando en cada momento lo que tienes que hacer. Y va lección a lección: barrotes, una letra, otra, te enseña a leer y escribir... y si le sigues la clase particular; con muchos pequeños esfuerzos, acabas siendo un verdadero santo, acabas siendo el mismo Cristo.

¿Y cuándo da esas lecciones? Quizá pienses que tú no has tenido todavía ninguna clase particular. Y seguro que no es así.

Las lecciones las da cuando Él quiere. Y las da dentro de ti: en tu conciencia. Insinúa que eso lo puedes hacer mejor; en su momento te recuerda un propósito para que lo realices; te da la idea de hacer un favor a un amigo o ayudar en casa en una cosa concreta; hace que se te ocurra hablar con un amigo diciéndole una cosa que le puede ayudar; te advierte que evites una situación que te pueda venir mal; te recuerda que tienes que ponerte a estudiar o no interrumpir el trabajo porque no está terminado; te recuerda que te peines, te limpies los zapatos o dejes ordenado ese libro; te sugiere hacer un sacrificio concreto; te ofrece la posibilidad de entregarle la vida de un modo concreto; te da un toque haciéndote ver que estas dejándote llevar por la soberbia o el amor propio; te grita que lo que haces es egoísmo puro; te da la alegría o satisfacción de haber hecho eso bien; te anima a que seas generoso; te avisa que puedes o debes confesarte ahora ...

Esas son lecciones que da el directamente en el alma. Aparte, da otras muchas lecciones para las que se sirve de instrumentos, de otras personas: el consejo de un familiar, el ejemplo de un conocido, la conversación con un amigo, lo que te dicen en la confesión o en la dirección espiritual, una homilía, algo que lees o que ves por la calle...

Y mira lo que dice el Evangelio:

Los que son movidos por el Espíritu de Dios, esos son los verdaderos hijos de Dios. Juan 20, 22

Ahora, reza conmigo: Santo Espíritu, gracias por tus clases particulares. Quiero ser un verdadero santo, una verdadera santa, pero no me planteo más que hacer lo que hoy me enseñes: Tú eres mi profesor. Quiero llevar las lecciones al día, y Tú me irás llevando. Como sabes, no voy muy bien de oído del alma: por eso, por favor, grítame tus lecciones y dame tu fuerza para hacer siempre lo que me enseñes. Aparta de mí el agobio o la sensación de no poder: que cada día te diga sí a las lecciones que me des, que cada día haga mis deberes, que lleve las lecciones al día. ¡Gracias!

//Extraído de “Manglanitos: Espíritu Santo”//

31/5/09

Pentecostés

Espíritu de amor, creador y santificador de las almas, cuya primera obra es transformarnos hasta asemejarnos a Jesús, ayúdame a parecerme a Jesús, a pensar como Jesús, a hablar como Jesús, a amar como Jesús, a sufrir como Jesús, a actuar en todo como Jesús.Espíritu Santo, quiero hacerme dócil a tu enseñanza y vivir fiel a los más pequeños toques de tus inspiraciones divinas. Sé mi luz y mi fuerza. Tú que hablas en el silencio del alma, dame el espíritu de recogimiento. Tú que desciendes a las almas humildes, dame espíritu de humildad, enséñame a vivir de tu amor y enséñame a repartir amor a mi alrededor
Alexis Rieaud


Hoy es un día importante. Sé que es un periodo de agobios, estrés y exámenes, pero hay mundo más allá. Y hoy ocurre algo más importante que cualquiera de nuestros exámenes. Hoy se celebra Pentecostés, que viene a ser algo así como

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros”. Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. (Juan 20, 19-23).

Lo primero que habría que decir del Espíritu Santo es que, lamentablemente, a veces es el Gran Olvidado. Mucha gente no sabe exactamente quién es, ni de dónde sale…nos quedamos en la figura de la paloma. Pero bueno, palomas en Sol hay muchas y no nos cambian la vida.

El Espíritu Santo, como rezamos en el Credo, “procede del Padre y del Hijo, y con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”. Dentro de la Santísima Trinidad, tenemos al Padre, al Hijo y, como no, al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Amor que hay entre el Padre y el Hijo. “the…what?” lo sé, acostumbrados como estamos a leer revistas de coches o moda y poco más, nos podemos quedar un poco colgaos con la teología. Además, nuestra pobre cabecita humana no puede llegar a comprender bien ciertas cosas. Pero tranqui, que lo importante es que sepas que el Espíritu Santo es Amor, el Amor de Dios. No es una paloma…

Y hoy celebramos su venida. Como has podido leer en el texto del Evangelio, Dios nos envía su Espíritu. Cristo vino a salvarnos del pecado, pero otra cosa fundamental era la venida del Espíritu. ¿Qué nos da el Espíritu Santo? Pfff, si yo te contara…

En primer lugar, sin Él no seríamos capaces de decir ni “Jesús es Dios”. Él es quien nos da la fuerza e infunde el amor en nuestro corazón para poder conocer a Dios y amarle. Es el combustible que mueve el coche, vaya. Por muy sabios que seamos, sin Espíritu Santo no podemos hacer ni decir ni amar un carajo. Por eso Dios, que está a todas, sabía que era tan necesario enviarlo.

Él nos hace capaces de conocer y amar a Dios. Es nuestra escuela de amor; nos enseña, nos educa el corazón. Es puro Amor. Jesús es nuestro modelo a seguir, pero el que nos empuja, alimenta y entrena es Él. No se puede progresar en el camino de la fe, en el camino de la vida, si no es de su mano. Es nuestra enredadera para el Cielo. Repito: sin Él, no entenderíamos nada, y mucho menos amaríamos nada.

Pero además de todo esto (que es vital), el Espíritu nos concede 7 grandes dones. Parecido a lo de Florentino Pérez con sus galácticos. Pasa que estos fichajes son para vivir en plenitud.

Entendimiento: don para entender la Revelación de Dios.
Sabiduría: don para alcanzar y tomar parte en la sabiduría de Dios.
Ciencia: entender todos los valores de la Naturaleza en su relación con Dios.
Consejo: oír la voz de Dios en las situaciones difíciles de la vida.
Piedad: amar a Dios como Padre en todas circunstancias, incluso en el dolor.
Fortaleza: capacidad para resistir en las situaciones difíciles de la vida.
Temor de Dios: para vivir en actitud de veneración, de temor amoroso y amor temeroso a Dios.

Todo un ofertón. Gratis. En todo Sacramento se recibe al Espíritu Santo, pero especialmente en la Confirmación. Si no lo has hecho, te animamos a que lo recibas porque es fundamental para todo cristiano. Sin él la mesa se queda coja.

Hoy, por eso, es un día especial. Muy especial. Celebramos que, con su llegada, tenemos las puertas del Cielo abiertas y se ha manifestado la Gloria de la Santísima Trinidad. No es un día más. Es el día en el que el Espíritu Santo, si quieres abrir tu corazón, puede entrar otra vez con energías nuevas, para hacerte un poquito más del Señor. No dejes pasar la oportunidad. Como todo domingo, pásate a la iglesia. Dios da el ciento por uno, siempre.

¡Feliz día de Pentecostés!
Ay, y no te olvides que hoy es el último día del mes de María, pincha en este video y sigue su consejo



24/5/09

Mi compañera

El misterio del Espíritu Santo ha sido revelado progresivamente
El Antiguo Testamento anunció manifiestamente al Padre y más oscuramente al Hijo. El Nuevo Testamento dio a conocer abiertamente al Hijo e hizo entrever la divinidad del Espíritu. Ahora el Espíritu está presente en medio de nosotros y nos concede una visión más clara de sí mismo. Pues no era prudente que, cuando aún no se confesaba la divinidad del Padre, se proclamase abiertamente al Hijo, se añadiese el Espíritu Santo como un fardo suplementario, por emplear una expresión un poco más atrevida, no fuese que abrumados, por así decir, con un alimento superior a nuestras fuerzas y dirigiendo la mirada, aún demasiado débil, hacia la luz del sol, corriésemos el riesgo de perder nuestras facultades. En cambio, por medio de añadidos parciales, de ascensiones (Sal 83, 6), como dijo David, de avances y de progresos de gloria en gloria (2 Co 3, 18), la luz de la Trinidad brillará para los más luminosos
San Gregorio Nacianceno


"Nuestra Señora -decía Madre Teresa de Calcuta- me acompaña en todos los viajes; la llamo mi Compañera desde que un día, en Berhampur, le dije al capellán de las Hermanas que me regalase una imagen de María Milagrosa con las manos abiertas, derramando gracias sobre el mundo. Aceptó encantado, embaló la imagen y la llevó a la estación. Era una imagen muy grande, casi de tamaño natural, así que el jefe de estación quería que la facturase y pagase la correspondiente tarifa. Pero yo tenía un pase en los ferrocarriles para mí y una compañera, así que le dije: 'Esta es mi compañera ...' y me dejó viajar con la imagen sin pagar nada por ello. Desde entonces, la Virgen me acompaña siempre en mis desplazamientos. Nunca viajo sola".

Si echas una mirada al calendario comprobarás que el mes de mayo, el de María, se está terminando. En apenas una semana habrá concluido para dar paso a junio. Mes de estrés, de exámenes… y de vacaciones también. Y, te pregunto, si te parases a pensar si desde que empezó el mes de mayo hasta hoy ha cambiado algo en tu vida, ¿qué responderías? No es que haya tenido que pasar algo llamativo ni nada, me refiero a si el mes de María te ha ayudado en algo. O, mejor dicho, ¿te has dejado ayudar por María? Ella tiene muchas cosas que compartir contigo y tú… ¿te has sincerado contigo mismo en tus puntos débiles?, ¿has tenido más presencia de la Virgen en tu oración o en tu día?... y, sobre todo, ¿sabes ya que nunca viajas solo, que siempre cuentas con María como compañera?

No, nunca vas solo. Supongo que si algo tienes que aprender de este mes es que María está deseosa de su tu copiloto. Pídeselo, si aún no lo has hecho. Si algo hay que sacar en claro es que tienes a una Madre que te cuida. Como cuando un niño pequeño siente miedo y se abraza a su madre porque sabe que ésta le protegerá, así tiene que ser también nuestra confianza en Ella. Y no solo en el mes de mayo, sino durante todos los días del año.

Además, se acerca una fiesta importante en la Iglesia: Pentecostés. Cuenta los Hechos de los Apóstoles que ese día glorioso los primeros discípulos se hallaban allí reunidos junto con María la madre de Jesús (cf. Hch 1,14), la cual estaba junto a ellos <> (Lumen gentium, 59). Ella había iniciado su experiencia de fe en Cristo mucho antes que los discípulos y había ya sentido la inefable acción del Espíritu. Juan Pablo II (en Redemptoris Mater, 26) nos habla de ello:



“Su camino de fe es, en cierto modo, más largo. El Espíritu Santo ya ha descendido a ella, que se ha convertido en su esposa fiel <>, acogiendo al Verbo de Dios verdadero, prestando <>; más aún, abandonándose plenamente en Dios por medio de <>, por la que respondió al ángel: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.

María nos lleva a Jesús, pero también nos acerca al Espíritu Santo. Nuestro santificador. Todavía queda una semana de mayo y también una semana para Pentecostés. Aprovéchala. Prepárala con tu oración, con tu silencio (especialmente interior) y déjale hablar al Espíritu… y a ver qué te dice. Nuestra vida interior, en definitiva, no sale de nosotros. Es el Espíritu quien nos habla. Prepárate para estar atento, pide a María que digas, como ella, un SÍ grande a las inspiraciones del Espíritu Santo. Asique, como se dicen en las aulas del mundo hispanohablante: uh, uh… ¡Que viene, que viene!... uh, uh… ¡Que viene, que viene!





27/4/09

La vida es vocación

Todos los pecados del mundo entero, desde el principio de la humanidad hasta el fin del mundo,no son nada más que una gota de agua en el mar de la misericordia de Dios
Santa Faustina

Agosto toca a su fin. Ya dentro de poco hay que empezar a plantearse cómo vamos a montar el próximo curso en los estudios, el trabajo, etc. Por fin recomienza la Liga y parece que volvemos a la carga. Sin embargo, éste es el típico momento en el cual debe hacer una pausa y pensar seriamente ¿qué debo hacer con mi vida?

A veces estamos tan inmersos en nuestras cosas, en nuestros asuntos, en ver qué pasa al final con Robinho, por quién fichará Alonso la próxima temporada…y no nos damos un suspiro para meditar qué tengo que hacer YO. No nos referimos sólo al próximo curso, que también, sino más allá: tu vida entera. Como bien sabes, no estamos aquí en el mundo por casualidad; Dios te ha creado para algo. Con un propósito. No estás aquí para sobrevivir hasta llegar a la otra vida. TÚ, has sido creado por Dios con un propósito concreto, una misión que sólo tú puedes llevar a cabo.

Cuando Dios te creó no dijo “ehm…bueno pues hacemos uno así más o menos majete y…que se busque la vida”. Dios antes de crearte a ti, pensó cuidadosamente qué necesitaba para el mundo. Es como ese director de cine que busca crear un personaje concreto para su historia. Y una vez que lo define en su cabeza, saca la lista de actores y dice “él, él podrá hacer este papel”. Así, el Señor primero te soñó “necesito alguien así”, y después te creó para que llevaras a cabo tal cosa. No existe la casualidad, eres tal como eres, con tus virtudes y defectos, porque Dios te necesitaba así.

Piénsalo fríamente: eres un sueño de Dios, un deseo de Dios. Te ha enviado a la Tierra para que hagas algo grande. Posiblemente el Señor creó a Nadal para ser un gran tenista y que nos diese alegrías a los españoles. A ese gran profesor que tanto te gustaba para que fuese un maestro y educador. A tus padres para que fuesen quienes te lo diesen todo. Al simpático cura de tu parroquia para que fuese vuestro pastor en la fe. Y así un largo etcétera. Y es que la vocación de cada uno es eso: descubrir, con la ayuda de Dios, para qué me envió al mundo. Y no es hipotecarse la vida en plan “seguro que me pide justo lo que soy incapaz de hacer”. El Señor te ha creado con los dones para hacer lo que tienes que hacer, ni más ni menos. Tu vocación no es una puñeta (finamente) de Dios, sino descubrirte a ti mismo, y descubrir para lo que vales y lo que te hará feliz. Puede ser cualquier cosa: madre/padre de familia, religioso, sacerdote, misionero…

TRANQUILO, no es coger tu vida y meterla en la ruleta de la fortuna: “te ha tocado…limpiador de cristales, ¡enhorabuena!”. Es normal que a uno le entre un poco de miedo al preguntar a Dios “¿qué quieres de mí?”, porque es decisivo. Quizás te pide algo que no te esperabas, algo que en un principio cuesta hacer. Por ello debes tener en cuenta algunas cosillas que en CIRCULAR creemos que es importante.

Para saber qué quiere Dios de ti…¡hay que preguntarlo! Y para ello no deberás comprarte una bola de cristal ni nada parecido. Tampoco te llegará un sms al móvil o un correo con la respuesta. Y los ángeles no suelen aparecerse. Sencillamente pregúntaselo al Señor, que Él es el único que lo sabe. Pregunta sin miedo. Cuesta, y puede dar temor, pero es la única forma de saber para qué estás aquí. Para preguntar primero debes estar abierto, de nada sirve decir “haré lo que quieras menos tal, tal y tal”. A Dios no puedes exigirle, porque esto va de amar, no de imponer. El Señor no te impondrá nada, sólo si estás abierto con amor a Dios Él te propondrá lo que quiere.

Una vez que sepas qué debes hacer (no te preocupes, Dios se las arregla para hacértelo ver), “NO TENGAS MIEDO”. Aunque sea algo para lo que te veas pequeño, confía en Dios. Por muy pequeño que seas da igual, porque es el Señor quien actúa a través de ti, tú sólo debes decir “sí, lo que tú quieras”. A partir de ese momento Dios te dará todas las fuerzas para llevarlo a cabo. Si tienes a Dios de tu parte nadie puede vencerte. Nadie.

Todos tenemos vocación, porque todos hemos sido creados por amor para algo. Y no importa si es algo más llamativo o menos. El mundo necesita héroes como padres, héroes como sacerdotes, héroes como religiosos, etc. Lo importante es que cada uno descubra con ayuda de Dios qué papel tiene en esta historia. Cuál es su camino, su vida. Es la única forma de ser feliz y cambiar el mundo. Así pues, pregunta a Dios en oración qué debes hacer, hazlo con su gracia, y prepárate para la pedazo de fiesta que nos tienen preparada Allá Arriba. Disfrute de la vida, compañero/a, y no te asustes si a veces cuesta y fracasas. Cristo ya ganó la partida por nosotros en el Calvario. Deja que Él te lleve de la mano por el camino de la vida, y que cada vez que fracases te levante. Pide ayuda a nuestra Madre, que ella te cuida como nadie. Mucho ánimo y buena suerte.