La aventura de la santidad comienza con un "sí" a Dios Juan Pablo II
¿Cómo van esos nervios?Tranquilo/a, tú trabaja y ya verás como los exámenes saldrán lo mejor posible. Total, lo importante es que dediques ese trabajo para hacer más grande el Reino de Dios en la tierra. Que ofrezcas esas horas de estudio, de trabajo, por la gente que te importa. Con todo esto, a Dios se le caerá la baba contigo. No te preocupes tanto por los resultados. Mientras hagas todo lo que esté en tu mano, Dios estará orgulloso de tu trabajo y Él sabe lo que te has esforzado para echarle una mano para redimir, junto a su Cruz, al mundo. Eso sí que es una buena inversión.
Pero vayamos al grano, que sabemos que estás estresado/a. El tema de hoy son seis razones por las que confesarse es razonable. Comenzamos. Confesarse es razonable porque:
1. El breaking dance. ¡Qué noooo! XD 1. Porque Jesús dio a los apóstoles el poder de perdonar los pecados. Recién resucitado, Cristo es lo primero que hace: "Recibid el Espíritu Santo. A los que les perdonéis los pecados, les quedarán perdonados, a los que no se les perdonéis, les quedarán sin perdonar"(Jn 20, 22-23) Los únicos que han recibido este poder son los apóstoles y sus sucesores.
Perdonar o retener presupone conocer los pecados y disposiciones del penitente. Las condiciones del perdón las pone el ofendido, no el ofensor. Es Dios quién perdona y tiene poder para establecer los medios para otorgar ese perdón. De manera que no soy yo quien decide cómo conseguir el perdón, sino Dios el que decidió a quién tengo que acudir y qué tengo que hacer para que me perdone.
2. Porque la confesión es un encuentro con Cristo La confesión es con Jesucristo, el sacerdote no es más que su representante. El sacerdote –quien no tiene nada que perdonarte porque no le has hecho nada-, actúa en nombre y en la persona de Cristo. 3. Porque en la confesión uno se reconcilia con la Iglesia Resulta que el pecado no sólo ofende a Dios, sino también a la comunidad de la Iglesia: tiene una dimensión vertical (ofensa a Dios) y otra horizontal (ofensa a los hermanos). La reconciliación para ser completa debe alcanzar esas dos dimensiones. Precisamente el sacerdote está ahí también en representación de la Iglesia, con quién también uno se reconcilia por su (inter)mediación. El aspecto comunitario del perdón exige la presencia del sacerdote, sin él la reconciliación no sería "completa".
4. Necesitamos vivir en gracia Sabemos que el pecado mortal destruye la vida de la gracia. Y la recuperamos en la confesión. Y tenemos que recuperarla rápido, básicamente por dos motivos:
a. Porque nos podemos morir… y no creo que queramos morir en estado de pecado mortal… y acabar toda la eternidad separado de Dios.
b. Porque necesitamos comulgar para estar cerca de Cristo. Para comulgar dignamente, debemos estar libres de pecado mortal. Comulgar en pecado no mortal no es una buena idea, ya que es un sacrilegio (equivale a profanar la Sagrada Eucaristía, a Cristo mismo).
5. Necesitamos dejar el mal que hemos hecho El reconocimiento de nuestros errores es el primer paso de la conversión. Sólo quién reconoce que obró mal y pide perdón, puede cambiar.
6. La confesión es vital en la lucha para mejorar Es un hecho que habitualmente una persona después de confesarse se esfuerza por mejorar, por cuidar más los detalles. Por buscar los ojos de Dios y su presencia.
PD: Suerte con los exámenes para quien los tenga. Reza para que a todos no vaya bien. Y recuerda, CONFIÉSATE porque así la vida puede ser maravillosa, Salinaaaaaaas!!!
"Sed santos como el Padre celestial es santo" Jesucristo en Mt 5,48
Ya que estamos en mayo, el mes de María, vamos a recorrer un momento de su vida que fue especialmente importante: la Anunciación. Puede servirnos para conocerla un poquito más y sobre todo como espejo: si seguimos su ejemplo encontraremos a Jesús, y la verdadera felicidad de esta vida. No lo olvides nunca; es tu Madre y está ahí para ayudarte.¡¡ Fíate de tu Madre!!
La Virgen estaba en su casa, recogida, rezando. Sería un día más, cualquiera de nuestros días rutinarios en los que con confianza nos sentamos delante del Señor a hablar con Él. Ella no esperaba nada de lo que iba a pasar, y simplemente se puso a rezar.
Muchas veces a nosotros nos puede el desánimo, el "hoy no me apetece", el "buah, si por un día"… "Si seguro que salgo igual que entro a rezar…" y no guardamos un ratillo a Dios para hablar con Él. ¡¡Y es en esos momentos cuando más tenemos que rezar!! Cuando más nos cuesta, menos ganas tenemos, es cuando más hay que fiarse de Jesús: Él no te va a fallar, si le entregas incondicionalmente un poquito de tu tiempo, te recompensará enormemente. Pídele ayuda a tu Madre, para que te enseñe a ser amigo íntimo del Señor.
"Y presentándose a ella, le dijo (el arcángel Gabriel): Salve, llena de Gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó al oír estas palabras y discurría qué podría significar aquella salutación. No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin. (…)"
Ahí es nada. Había ido a rezar quizás con la intención de hablar sobre un par de preocupaciones, algo de poca importancia. Y de repente la dicen que va a concebir a Aquél que va a salvar al mundo. ¡Flipante! Pero aunque ahora lo vemos muy fácil, ella podía haberse negado perfectamente. Todo el plan de Dios dependía de que ella dijese que sí.
Sí, sí, ya sabemos que Dios no nos va a pedir nada igual. Pero Jesús tiene una misión para ti. Y tú dirás: "¿para mí? Pero si yo con rezar un poco, sacar los estudios con dignidad y ver el fútbol el domingo…", "pero si yo no rezo mucho, y soy un desastre…" ya, como todos. Todos somos un desastre. Pero es que Dios no se fija en tus fallos, sino en nuestra lucha, en nuestros esfuerzos por tirar pa´lante. Todos tenemos una misión. La que sea. Pero no hay nadie que no tenga un plan Dios para él. Y esa misión es la que te hará feliz, con la que encontrarás el sentido concreto de tu existencia.
Pero Jesús no te enviará tu vocación por sms, ni por correo, ni por mensaje privado en TUENTI. Él quiere decírtela a ti, a tu corazón. Y, amigo/a, eso sólo ocurre cuando hablas con Él. No tengas miedo, pregúntaselo. Recógete en oración, como la Virgen.
Así, una vez que supo la Virgen su sentido de vida, su misión, su vocación, podía haber dicho el clásico: "pues va a ser que no". Dios no habría impuesto nada, la dio total libertad. Pero el haber dicho que no habría sido haberse negado a sí misma, y haber cerrado la puerta a su vida. Y ella lo sabía. Por eso respondió la mejor contestación de todas: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Esa frase fue la que definió toda la vida de la Virgen. Y esa es la frase que debe definir nuestras vidas. Recuerda que el Señor sólo desea lo mejor para tu vida, sólo quiere que seas feliz. ¡Vamos hombre, no te niegues a ti mismo! Aprendamos de nuestra Madre, ella sí que supo elegir bien. Y ahora está a tu lado para que cuando llegue tu momento sepas elegir bien.
La Virgen está con nosotros todos los días de nuestra vida hasta el final, ayudándonos con amor de madre, ese mismo amor de madre que nos recuerda siempre el abono antes de salir de casa, que nos pide que tengamos cuidado, que se queda en vela hasta que volvemos…pídela muchas cosas, háblala, quiérela! Y jamás te arrepentirás.
Supliquemos a María que haga nuestro corazón "manso y humilde" como modeló el corazón de su Hijo. Pues por medio de ella y en ella fue como se forjó el corazón de Jesús Beata Madre Teresa de Calcuta
Entréguense eternamente a Jesús… y Él se servirá de ustedes para hacer grandes cosas, a fin de que crean mucho más en su amor que en su debilidad. Crean en Él… confíen en Él con una fe ciega y absoluta, seguros de que Él es el Señor. Convénzanse de que únicamente Jesús es el secreto de la vida y que la santidad no es otra cosa que el propio Jesús que vive en su interior por su gracia. Beata Madre Teresa de Calcuta
Este CIRCULAR no es muy extenso porque creemos que el video de hoy habla por sí solo
La necesidad de perdón de nuestros pecados
Así es. Todos tenemos cosas buenas, nadie lo duda. Pero al mismo tiempo no podemos negar –si queremos ser sinceros- la presencia del mal en nuestra vida. Somos seres limitados, tenemos una cierta inclinación al mal y también tenemos nuestros defectos; y como consecuencia de todo esto nos equivocamos, cometemos errores y pecados. Esto es evidente y Dios lo sabe. ¿Y qué pasa? Por qué nos hacemos tanto lío en la cabeza si tenemos a un pedazo de Padre –cuyo representante es el sacerdote- esperándonos en todos los confesionarios de la tierra. Y, hay que añadir, que nos espera con los brazos abiertos y con unas ganas inmensas de perdonar y olvidar. Pero, para que eso pueda ser, tenemos que reconocer que somos pecadores.
San Juan dice que "si decimos que no tenemos pecados, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonar nuestros pecados y purificarnos de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros". (1 Jn 1, 9-10)
La confesión fortalece el alma, pues una confesión realmente bien hecha –la confesión de un hijo que reconoce su pecado y retorna al Padre- produce siempre humildad y humildad es fuerza Beata Madre Teresa de Calcuta
Me cuesta mucho. Me cuesta bastante… No sé si a ti también te ha pasado. Ayer me peleé con un amigo, mi mejor amigo. Como suele suceder en estos casos, fue por una tontería… que si tú dijiste que… que si yo te entendí que…
Que mal se pasa cuando no estás bien con alguien a quien quieres. Después de tirarle un par de puñaladas, llegas a casa y qué te queda. A mí personalmente no me quedaba nada, y sabes por qué… porque estaba lleno de mí mismo. Estaba tan lleno de mí que no había espacio para pensar en otro. Había echado a las buenas amistades porque el amor y el egoísmo no pueden ser compañeros de viaje. Estaba tan obcecado en que si él tal y cual, que me había olvidado que yo también soy un ser humano y que fallo tanto como los demás. De hecho me di cuenta de que si en mis amistades –mis relaciones personales, mi relación con mis padres, mi noviazgo…- hay problemas, es porque yo estoy en ellos. Si hay problemas es porque soy humano –somos humanos- y no somos perfectos. En cuanto abrí mi corazón, y me saqué de la prisión de mi ego, la paz volvió a mí y vi que, antes de nada, lo primero que tenía que hacer era hablar con mi amigo y arreglarlo todo. Ahora volvemos a ser los mejores colegas e intentamos comprender que como humanos todos tenemos defectos y que, por encima de ellos, está la persona, está nuestra amistad.
Es gracioso, a veces cuando pensamos en nuestra relación con Dios nos hacemos laberintos mentales… que si he hecho mal esto, que si me da vergüenza confesarme de esto otro, que si… que si… ¿y es que acaso Dios y yo no somos amigos?, ¿y es que acaso tú y Él no sois amigos? Cuantas veces me lío la cabeza por retrasar la confesión, cuantísimas veces muchos problemas se me solucionarían con acudir al sacramento de la reconciliación, cuantisísimo tiempo pierdo amargándome por cosas que si viese en presencia de Dios vería que no son para tanto. Y ¿sabes porque? Porque estamos hablando de amor. Cuando uno quiere a un amigo no cuenta los favores que le hace, cuando hay amistad no se guardan los enfados en un termo –bien calentitos- para que, en cuanto surja otro mosqueo, pueda echarle mil cosas en cara… No. Mi Dios es un Dios de Amor. No es un Dios del rencor, no es el de la venganza, es el del perdón.
Muchas veces me pasa –seguro que a ti también- que cuando metemos la pata, y hasta el fondo, se nos hunde el mundo. Pensamos que ya no hay salida, que somos un desastre y que no hay solución.
Juan Pablo II nos dijo: "Nadie es capaz de lograr que lo pasado no haya ocurrido; ni el mejor de los psicólogos puede liberar a la persona del peso del pasado. Sólo lo puede lograr Dios, quien, con su amor creador, marca en nosotros un nuevo comienzo. Esto es lo grande del sacramento del perdón: que nos colocamos cara a cara ante Dios, y cada uno es escuchado personalmente para ser renovado por Él"
+¿Cuánto tiempo hace desde la última vez que dejé que Cristo me renovase?, ¿ha pasado mucho desde mi última confesión?, ¿por qué razón?, ¿pereza, vergüenza, no creer que era importante, te ves demasiado minúsculo por lo que has hecho?+
Tranquila/o, Dios siempre nos dice: "Si te sientes de poco valor a los ojos del mundo, no importa. No hay nadie en el mundo que me interese más que tú".Nunca tenemos que dudar del deseo infinito de Dios de perdonarnos, nunca debemos dudar de su misericordia. Él siempre quiere bendecirnos y vivir en nosotros, en nuestra alma en gracia.
¿Tú dudas de tu mejor amigo/a?, ¿dudas de su confianza, de su compresión, de su acogida, de vuestra amistad? Con Dios jamás nos pasará eso, jamás nos cerrará la puerta en nuestras narices. Él tiene sed de ti, recuérdalo siempre. Sed de que le ames, de que le hables, de que le preguntes, de compartir la vida… Es tan bueno que nos dice que cuando acudimos a Él en el sacramento de la confesión, NO nos condena… es más, nos dice "Hijo/a mío/a, cuando me das tus pecados me das la alegría de ser tu salvador". No temas si vuelves a fallarle, pero sobretodo no te alejes de Él cuando caigas.
"Mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no solamente eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación"Rm 5, 8-12
No cierres la puerta a Dios, no le cierres la puerta a su perdón. No te alejes de la confesión, de la reconciliación. Es lógico que te cueste, todo lo bueno cuesta. Pero, al igual que todo lo bueno, siempre merece la pena. Ya lo verás…
Donde fallan nuestras fuerzas, llega el poder de Dios San Josemaría
Advertencia: el siguiente CIRCULAR está lleno de piedras. Se lo decimos por si le cae alguna. Si esto sucediera, DISCÚLPENOS, es completamente a propósito. XD
Actualmente, seguro que no has dejado de ver a gente -también se ha visto en ti y en mi- muy pendiente de su aspecto. ¿Cómo tendré el pelo?, ¿Se me habrá corrido la sombra de ojos?, ¿Voy bien conjuntad@? ¡Tengo que echarme vaselina en los labios! Los tengo súper resecos, Aaah, no puede ser. He quedado en 5 minutos y no encuentro la gomina
Nada de esto es malo. Hay que cuidar el cuerpo y el aspecto. Desafortunadamente, la cultura de la imagen está haciendo que el ser humano se centre en lo exterior y se olvide de su interior. Muchísimos chavales van por el gimnasio o hacen algún deporte, pero… ¿cuántos de ellos se ejercitan en su vida interior?, ¿cuántos hacen pesas para ganar músculo en las virtudes humanas? Y las chicas, ¡qué lindas se ponen cuando van de cena o quedan con el chico que les mola!... pero ¿cuántas de ellas se arreglan de cara a Dios?, ¿cuántas de ellas se preocupan por estar bien por dentro?
Este es el reto del futuro. Hoy en día las altas marcas han hecho grandes negocios y han conseguido que las personas se midan entre ellas por las marcas que llevan. Cada uno etiqueta a su prójimo en función de su vestimenta, de su aspecto, de sus gustos... Buscan impresionar poniéndose el pelo de moda o la camiseta del momento… qué pena que en algunos todo se reduzca a apariencias. En este día quiero que te alegres porque te voy a presentar a alguien al que no tendrás que impresionar para que se fije en ti. Él te quiso antes de que tú nacieras, de hecho naciste porque Él te pensó. Alguien que te quiere por ir vestido de ti mismo, con tus grandezas y tus defectos. Es más, no necesitas cambiar para que Él te quiera pero tú sabes que tu confianza en su Amor hará que cambies y mejores, y luches por ser más generoso con los demás. Ante Él no hace falta aparentar o disimular. Su nombre: Cristo.
Discúlpame pero no te hace falta una moda para conocer tu identidad. Vístete de sincero, ya verás cómo no te quedará tan mal. Llevarás a la medida tu autenticidad. Vístete de ti mismo, es la mejor ropa que te puedes poner, se arruga pero no pasa de moda.
Vístete de ti mismo. Pobre de la gente que depende de los trapos que se pone o de los que no –depende en qué trabaje- para sentirse bien. Antes, en la época de nuestros padres, había otras modas. Los padres iban con pantalones de campana y las mamás con peinados de rascacielos en la cabeza. A día de hoy ha cambiado y cuando se mira, por ejemplo, el pantalón de las chicas uno se pregunta, en buen plan: ¿cómo se metió ahí? Y aún más, ¿cómo se va a salir de ahí? En el otro lado, los chicos con esos pantalones que uno dice sufriendo: ¡Ay Dios mío!, ¡Qué se le cae, se la va a caer!,¡habrá que ayudarle para que no tropiece! Son modas, igual que vienen se irán. Tú vístete de ti mismo. Te lo dejamos de tarea porque la persona que se viste de sí misma, a donde quiera que vaya, va de gala.
Otra gente sólo mira el bolsillo. Pero que a ti no te pase. Tú no tienes que necesitar el dinero para saber quién eres o quiénes son los demás. No olvides nunca que rico no es el que tiene más, sino el que menos necesita. Sin embargo hay gente que se apega al dinero, a su moto, a su chaqueta nueva… pero tú lucha y pídele a Dios que seas una persona desprendida, que sepa entregar tu tiempo y tus bienes a tus amigos y a causas nobles, que seas generoso y que vivas para los demás.
Como estarás comprobando estamos hablando constantemente del mandamiento nuevo que Jesús nos dejó: Amaos los unos a los otros como yo os he amado. ¡Acertaste! No hace falta un permiso para ponerse a amar. Entrégate a los demás como Dios se ha entregado a los hombres. Sin medidas, sin calcular y sin esperar. La sociedad actual niega este principio. A todo ponen condiciones, para ellos nadie es libre si quiere amar. No te comprometas, no dejan de repetirnos. Pero tú date cuenta que todos esos cuentos que repiten no son más que vanidad. Sólo sirve para quedarse sentado y mirarse continuamente el ombligo (yo, yo y después yo).
A los chicos que conocen a Dios no les hace una prueba de "virilidad". Él tiempo les ha enseñado que un hombre es aquel que se conquista y que sabe ser fiel. El mundo de hoy parece que uno tiene que tener pareja cuanto antes y al precio que sea, o que el noviazgo se puede vivir de cualquier manera. A esto, D. Bosco decía: No le pidas ni le reclames a Dios una mujer hasta que no le demuestres a Dios que ya eres un hombre. Ahora todo son prisas, parece que es requisito para así poder poner el nombre de la pareja en el Nick de Messenger. Pero el noviazgo y el matrimonio son tan importantes que uno necesita preparación y formación. Conquístate a ti mismo, se dueño de ti mismo porque será eso lo que luego entregues a tu pareja. Si no te posees a ti mismo ¿qué le vas a dar? No se puede dar lo que no se posee. Si ahora nos centramos en el lado de las chicas, Dios las dice que se amen, que se respeten, que sean dignas consigo misma. Dice la Escritura que la mujer es más frágil que el hombre. Ojo, más frágil no más débil. Porque frágil es sinónimo de vital, de importante, de único, de valioso. Tanto es así que el Todopoderoso necesito de la fragilidad de la Virgen María para traer a su Hijo al mundo. Recuérdalo: ámate, respétate. La mujer que se sabe amar va a encontrar a un hombre, la que no sabe o no lo intenta que no se queje, le toca un "macho". Lo más triste es que es por pedido, ella misma lo pidió al no cuidarse.
Mete a Dios en tu corazón. Eso exige y cuesta, pero verás cambios inigualables en tu vida. Dejarás a un lado tus pequeñeces para no dejar de pensar en tus amigos, en tu familia, en la gente que te rodea… Dejarás de hablar de fronteras y divisiones. Verás que eres un ciudadano del mundo con la responsabilidad de cuidar a los demás. Comprobarás que eres muy pequeñito, pero no te alterarás pues sabrás que Dios está a tu lado y que Él demuestra su grandeza en tu fragilidad. Que quede bien claro: sé tú mismo, sé tú misma. Ama a tu prójimo como a ti, no en vez de a ti. Dios lo único que te pide es lucha y sinceridad. Quizás a mucha gente de tu entorno cuando des ese paso hacia Dios le disgustará tu decisión porque te verán que de verdad crees lo que lees en tu Biblia, que quieres actuar en consecuencia. Es posible que te digan: antes cuando eras hipócrita eras más "molón". Si es amig@ de verdad tendrá que aceptar el cambio.
Recuerda: la moda es lo único que pasa de moda. En el cristianismo unas veces seremos más y otras menos. Hay que saber siempre que Dios no pasará. Él no es una moda, es lo que colma el corazón y la sed del hombre. Él otorga el sentido de nuestra existencia. Aquí te dejamos el órdago, ahora te toca a ti aceptarlo o no.
Adaptación de CIRCULAR de "Discúlpeme pero no" de Martín Valverde, en homenaje a su labor y por su visita a España
Qué hermoso son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: <> Is 52, 7
No es muy largo: merece la pena
El Santo Padre pronunció una oración a las nueve de la mañana; la misma hora del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001
"Oh Dios del amor, la compasión y la sanación, míranos, personas de muchas creencias y tradiciones diferentes, que nos reunimos hoy en este lugar, escenario de increíble violencia y dolor."
"Te pedimos que en tu bondad des luz y paz eterna a todos los que murieron aquí, los héroes que fueron los primeros en responder: nuestros bomberos, oficiales de la policía, trabajadores de los servicios de emergencia, personal de la Autoridad Portuaria, junto con todos los hombres y mujeres inocentes que fueron víctimas de esta tragedia simplemente porque su trabajo o servicio los trajo aquí el 11 de septiembre del 2001."
"Te pedimos, por tu compasión, que lleves sanación a aquellos que, debido a su presencia aquí ese día, sufren de heridas y enfermedades."
"Sana, también, el dolor de las familias que aún sufren y de todos los que perdieron a seres queridos en esta tragedia. Dales fortaleza para continuar sus vidas con coraje y esperanza. Somos conscientes, también, de todos aquellos que sufrieron la muerte, heridas y pérdidas el mismo día en el Pentágono y en Shanksville, Pensilvania."
"Nuestros corazones son uno con los de ellos, en tanto nuestra oración abraza su dolor y sufrimiento. Dios de paz, concede tu paz a nuestro mundo violento: paz en los corazones de todos los hombres y mujeres y paz entre las naciones de la Tierra." Vuelve a tu forma de amor a aquellos cuyos corazones y mentes están consumidos por el odio. Dios del entendimiento, abrumados por la magnitud de esta tragedia, buscamos tu luz y guía, en tanto confrontamos acontecimientos tan terribles."
"Concede que aquellos cuyas vidas se perdieron puedan vivir para que las vidas perdidas aquí no hayan desaparecido en vano. Confórtanos y consuélanos, fortalécenos en la esperanza y danos la sabiduría y el coraje para trabajar incansablemente por un mundo en donde reinen la paz verdadera y el amor entre las naciones y en los corazones de todos."